Crecí en un hogar cristiano, donde todos los domingos íbamos a la iglesia. Las canciones favoritas de mis padres eran de Marcos Witt, Jesús Adrían Romero o cualquier otro cantante que te hiciera sentir la presencia de Dios a través de la melodía.

Recuerdo ir siempre a los campamentos de verano, encontrándome con amigas y ¿Quién puede olvidar el devocional de las mañanas con las compañeras de la cabaña? Básicamente lo que cualquier persona puede llamar ‘’La rutina de un cristiano’’.   En su momento creí en Dios pero, ¿Le creía a Dios?

Muchos de nosotros hemos crecido en un ambiente en el cual se nos ha inculcado desde pequeños a Jesús. Esto puede llevar, como me pasó a mi, a verlo como una religión. Una religión en la cual se pactan determinados valores, maneras de vivir y formas de actuar, y así se determinaba la vida de un cristiano. Eso es lo que creí … .Hasta que crecí. Hoy en día me doy cuenta de lo equivocada que estaba y que esa ‘’religión’’ no iba a saciar mi corazón tan vacío y desesperado por amor.

Creía en Dios, sí. Pero no le creía a Dios. Déjame decirte algo, hasta los demonios creen en Dios. Entonces, ¿Dónde se distingue verdaderamente la relación con el Padre a la pregunta del título?

El punto de cambio para comenzar a ver a Dios como lo que verdaderamente es, será tu visión de Jesús.  ¿Quién es Dios en tu vida? ¿Es solo un consejero el cual oras en momentos de tristeza y ansiedad? ¿Es solo una lista de acciones que debo hacer para ganarte su amor? ¿Es a quien le prestás atención una hora, una vez por semana? Porque puedes ir a la iglesia, cantar, servir pero luego llegar a tu casa y miles de cadenas te atan constantemente. ¿Ese es Dios en tu vida? ¿O es aquel a quien conoces verdaderamente, aquel a quien buscas constantemente para seguir su camino? Porque ese es el objetivo de un cristiano, ¿Verdad? Seguir a Cristo … .Entonces te pregunto ¿Por qué vives por aquello que Jesús ya pagó por completo? ¿Por qué amas aquello por lo que Jesús murió?

Creerle a Dios, es creer en su poder. Es creer en sus promesas. Es creerle aunque todo el mundo se burle, te critique e ignore. Creerle a Dios es saber que Él está al lado tuyo aunque no sientas su presencia. Creerle a Dios es pedirle que rompa tu corazón de aquello que le rompe a Él. Es confiar que él tiene el control de tu vida, aún cuando no veas salida.  Creerle a Dios es creer que Él murió para que tengas vida. Es creer en su Palabra, no borrar aquellos mensajes o adornar otros que quedarían mejor con nuestra vida. No intentes cambiar un libro que se escribió para cambiarte a ti.

Es fácil creer en Dios pero cuando viene la tormenta ¿De dónde te sostienes? ¿Quién es tu ancla?

Te preguntarás ¿Cómo puedo creerle más a Dios? Todo cobra vida en la dirección que tu corazón esté alineado al Padre. ¿Estás viendo los mandamientos de Dios en tu vida como una carga o una bendición? Porque si los comienzas a ver como lo que realmente son, una bendición, ,te darás cuenta que cada ‘’no’’ que Dios te estaba dando, tenía un propósito, que  el dolor que hoy estás sufriendo, será la esperanza para alguien más y que tu alma sabe que Dios ya es suficiente.

Una vez, escuché una prédica de un pastor llamado Michael Todd, el cual compartió lo siguiente:

 ‘’Muchas veces la iglesia va a tratar de decirte que tienes que cambiar para que Dios te cambie, pero a Dios no le interesan tus hábitos, Él quiere tu corazón. Y si algún día tiene tu corazón, te ayudará a cambiar tus hábitos´’

 Si sientes que no has podido cambiar tu vida porque crees en Dios, quizás sea momento de creerle a Dios.

Estos dos versículos resumen todo lo que te compartí:

En Mateo 11:28-30 dice: ´´Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma.Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana’’

Mateo 7: 21-23: ‘’No todo el que me dice: «Señor, Señor», entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos’’

Muchos creen en Dios, pero pocos le creen a Dios.

¿Estás listo para creerle?

Queremos dar gracias al Señor por la respuesta tan positiva que obtuvimos a nuestra nuevas clases en línea del año pasado. Más de 75 estudiantes se registraron, de varios países como EE.UU., México, Canadá, Colombia, Perú y otros.

Este año queremos duplicar el número de clases, planeando dar 3 materias en este Semestre de Primavera 2026, quizás 2 materias en el Verano (Junio-Julio) y 4 materias empezando en Agosto. Hemos mejorado la parte tecnológica y adquirido nuevos equipos de grabación y edición de video, lo cual nos ha permitido más Cursos al programa educativo de CBV.

¡Gracias por apoyar el ministerio del Colegio Bíblico Virtual, para seguir “presentando perfecto, en Cristo Jesús, a todo hombre y toda mujer!

¿Que te viene más fácil – estudiar la Biblia una hora, ú orar por una hora? Es muy probable que no tengas mucho problema en estar en oración una hora, pero estar en la Palabra por una hora, estudiándola sistemáticamente para ser realmente alimentado, bueno, eso es todo un reto, ¿verdad?

Todo creyente está completamente de acuerdo de que estudiar la palabra de Dios es lo más importante en términos de crecimiento y santificación práctica, y sin embargo, la gran mayoría de creyentes en el Señor simplemente no hacen de ello una prioridad, ¿porqué?

Porque es difícil, esa es la razón. La Biblia no está hecha como una novela de aventuras que uno no puede dejar de leerla, por lo menos al principio de la vida cristiana. La Biblia tampoco está construída temáticamente, con distintos capítulos que hablan de cada tema concebible en un sólo lugar. La Biblia no está tampoco hecha como la Enciclopedia Británica, que tiene todo el contenido en orden alfabético y fácil de ubicar cada tema. 

No, la Biblia exige de aproximarse a ella con un cierto “plano” ó “mapa de ruta”, para poder llegar a buen destino. No hay duda que hay una “receta” para entender la Biblia, como hay “recetas” ya publicadas para cocinar un pastel ó una paella valenciana. Y para conseguir la “receta” ó el “mapa”, esa es precisamente la razón de la existencia del Colegio Bíblico Virtual y de otros institutos Bíblicos y Seminarios Teológicos. 

Y de la misma manera que el etíope en Hechos capítulo 8, respondiendo a la pregunta de Felipe (“pero…¿entiendes lo que lees?”) le dice “¿Y como podré, si alguien no me enseñare?”, nosotros en el CBV te decimos lo mismo: si en este momento no “entiendes lo que lees”, si la Biblia sigue siendo un misterio para ti, estamos aquí para ser tu “Felipe” personal. Te invitamos a tomar una clase y probar nuestra filosofía de instrucción bíblica. ¡Bienvenido! 

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